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martes, 24 de mayo de 2016

Un anexo final.

Se que realicé mi última entrada donde me despedía del blog y de la asignatura.
Pero siento la necesidad de poner en mi blog el primer vídeo que hice, porque para mi es importante el mensaje que trato de transmitir sobre lo que he aprendido, de esta forma podrá verlo quien se meta en el blog, y espero que lo disfrute.
Enlace de drive: https://drive.google.com/file/d/0BzEqa132wHwgTXROWTNlTmJ1aDQ/view



miércoles, 18 de mayo de 2016

Mi última entrada.

Bueno querida familia, esta va a ser mi entrada de despedida del blog y de la asignatura, y de corazón la escribo con pena.
Aunque ponga que es la entrada número 15, es la 16 contando la reflexión de mi vídeo final, y creo que es el número indicado para poner un punto final a esta bonita historia.
Es increíble cómo puede hacerte cambiar una asignatura, como puede hacerte mejor persona. En realidad ese debería ser el objetivo de todas y cada una de las asignaturas, enseñarte a ser mejor persona en lugar de enseñarte a memorizar unos conocimientos que olvidarás en un futuro no muy lejano si no los encuentras útil.
Gracias a esta asignatura he aprendido a ser pintora abstracta de emociones, directora de un cortometraje de tres minutos, artista creadora de mandalas, escritora de un blog, intérprete de una persona que no era yo, bailarina profesional en espantar a la bruja, artesana de atrapasueños, buscadora de mi niña interna, filósofa de mis pensamientos y mucho más.
Como dije en clase, hay ciertas personas que aparecen en tu vida y te ayudan a mejorarla, y esa es la mejor forma de dejar huella, es la mejor forma de enseñar y de aprender.
Estoy agradecida por todas las actividades que hemos hecho y por todas las experiencias vividas. Esta asignatura nos ha unido más de lo que estábamos, y he tenido la oportunidad de conocer mejor a algunas de mis compañeras. Desde que nos pusimos en la piel de alguien que no éramos sentí el apoyo de la clase y poco a poco fue aumentando esa energía tan buena que dices que tenemos, y que se manifestó, en parte, a través del número 16.
Desde el primer día sentí que esta asignatura estaba hecha para mi, y que me iba a gustar, como bien se ve al principio de mi entrada número 1:
<He de decir que estoy impresionada en muchos sentidos. Como nos aviso Pilar al principio de la clase, no me imaginaba que fuera así. No es la típica asignatura que te da una serie de apuntes para que te los estudies y realices un copia y pega en el examen, se trata de hacer pensar a la gente y establecer una relación personal, que apreciamos con el simple hecho de que nos llamara “familia”.>  


Pero está claro que me ha gustado más de lo que imaginé aquel día, y que a nivel personal me ha calado.
Mañana ponemos fin a esta asignatura, pues no volveremos a estar reunidos en esa clase dando Educación artística, plástica y visual, pero para mí no es un punto y final, porque esta asignatura sé que de alguna manera formará parte de mí, sobre todo a través de mis sueños. Donde aparece Pilar, y sueño con la clase.

 Gracias por ser como eres, Pilar, y gracias por ser mi profesora.









jueves, 12 de mayo de 2016

Blancanieves y las 16 manzanas brujas.

La clase de hoy estaba dedicada a grabar el video de nuestro proyecto de Blancanieves. Lo teníamos todo planeado; ropa blanca y negra, como iba a ser el escenario y nuestra incubación personal sobre nuestra malvada adicción.  Sin embargo no imaginaba que fuera a ser de la forma que fue. Se trató de una performance, un acto en vivo, sin interpretaciones y cargado de sentimiento. Yo estuve en cuatro de las cinco performances que fueron grabadas, y he de decir que la diferencia entre unas y otras fue abismal.
Todas fueron increíbles, pero ninguna como la primera. Donde me ocurrieron algunas sincronías que desde el primer momento me pusieron la carne de gallina. En primer lugar, Pilar fue vestida de rojo, nos habló de que este color da energía y es muy importante junto con el negro y el blanco, son los colores alquímicos. Me encantó lo que explico sobre estos tres colores, y  sobre todo cuando nombró que hay sueños nigredo (sueños negros), donde se desatan nuestros demonios y hay dudas, miedo y ansiedad entre otros sentimientos. Hoy justamente tuve varias pesadillas, y me levanté bastante inquietada. Bueno, la primera sincronía está relacionada con el color rojo destacado por Pilar, ya que hace dos días decidí teñirme el pelo de este color. Y me pareció muy curioso que justo fuera el color que eligió ella para vestirse. Espero que mi color de pelo me de esa energía que caracteriza al color rojo, porque sinceramente la necesito.
La siguiente sincronía llegó junto con la manzana que me otorgó Pilar para proceder a la performance. Mientras estaba sentada en mi silla, tratando de controlar mis nervios, centré la mirada en mi manzana, y fue una verdadera sorpresa cuando vi que la mitad me ella era amarilla y la otra roja. Ahí estaba, representada la dualidad que tanto me ha marcado en este proceso de Blancanieves, entre mis manos, inmóvil y con forma de fruta. Mi cara se iluminó al instante, reflejaba sorpresa y emoción, desde ese instante supe que lo que iba a pasar a continuación iba a ser especial.
Al empezar la performance, se notaban risas en el ambiente, yo notaba como la gente no se lo estaba tomando en serio, y la verdad que me causaba molestia, porque yo quería concentrarme. Hasta la mitad del círculo todo eran risas, jiji jaja, y no había concentración. Pero a partir de la mitad cambió la energía completamente, quizá influyera que se cortó la grabación y tuvimos que hacer una parada. Belén se sentía pesada llegado a ese punto del círculo, y quizá eso fuera un motivo por el que cambió la energía del ambiente. Cuando llego mi hora de entregarle mi manzana junto con mi adicción, vi en sus ojos tristeza y miedo, y sinceramente, me costó decirle “Soy adicta a pagar mi frustración con la gente que me quiere” mientras la miraba a los ojos. Tras decirla eso, ella mordió mi dual pieza y pasó a la siguiente persona. Yo no me sentí que me había quitado un peso de encima, todo lo contrario. Mis manos temblaban, al igual que mi labio, tenía ganas de llorar. Pero esas ganas aumentaron cuando Belén intentó deshacerse de las quince prendas negras y al no poder dijo esas palabras… “Ayudadme”. Me levanté corriendo de mi silla y fui a quitarle las prendas, junto con el resto de mis compañeras. La abrazamos, y al sentaros yo era consciente del nudo que tenía en la garganta. Cuando Blancanieves contó su experiencia la empatía cubrió mi cuerpo, y me sentía realmente mal, culpable y pesada, como si me hubieran puesto esa carga a mí. Quería llorar, realmente quería, pero no salieron lágrimas de mis ojos, lo que incrementó el nudo de mi garganta.

Por desgracia no pude acudir a la segunda performance. La tercera fue totalmente distinta a la de Belén, la energía cambió radicalmente, y sentí emociones totalmente distintas.  A diferencia de Belén, Ani tenía la situación bajo control. Cada prenda que la colocábamos la llevaba con estilo, y la adaptaba a ella, por lo que le quitaba el mal, o al menos eso sentía. Al ponerle mi jersey negro sentí liberación, porque ponía mi lado oscuro y mi adicción mala en manos de alguien que la controlaba. Al final del ritual Ani se deshizo de las prendas con rabia, y la acabamos ayudando entre todos. Cuando se deshizo de ellas, yo sentía que había eliminado todo no negro, había hecho que desapareciera, y me sentía realmente bien, libre y calmada.
La cuarta performance la protagonizó Andrés haciendo de Blancanieves. En este ritual mi adicción fue "Mentir por miedo a perder a quien me importa". Si tuviera que destacar lo que más me impactó sería el hecho de que se pusiera de rodillas para recibir la manzana. Me parece un acto de valentía enorme, pues desde abajo eres más vulnerable y estás expuesto al daño que te puedan causar las brujas. Sentí como irradiaba cariño, y la calidez de su mirada, que desprendía confianza. EL final fue sorprendente al igual que los anteriores, se fue al final del aula y tiró las prendas fuera de la clase. Además casi se ahoga con la manzana.
De la última performance me llamó la atención el final, ya que nos lanzó las prendas por encima de nosotros, representando que el mal igual que viene se va.  Durante el ritual, ella me transmitía tranquilidad.
Me ha parecido increíble lo que ha ocurrido hoy en clase, he sentido que verdaderamente estábamos todos unidos, y he aprendido una cosa diferente de cada Blancanieves, al igual que de muchas de las brujas y brujos.
Está claro que nuestro número es el 16, y esto se apreció a la hora de elegir el título, la que los votos eran 10 y 6, pues nos quedamos 16 personas de la clase. El número de manzanas fueron las justas y necesarias, no hubiera salido así ni haciéndolo a posta. Ha sido increíble.

Me gustaría dar las gracias a todos mis compañeros que han hecho esto posible, y a Pilar por darnos la libertad y la guía para conseguirlo. Gracias familia.

miércoles, 11 de mayo de 2016

Un pensamiento en el tren.

Estaba en el tren, de vuelta a casa, cuando un pensamiento eclipsó mi atención; Unos terroristas ponían gas toxico en el techo y nos quemaban el rostro a los que estábamos en aquel tren. Tras ese pensamiento imaginé como me sentiría. Apartando el dolor a un lado; Entre esas personas no me sentiría mal, me sentiría unida a ellos por un suceso que nos une y con unas características que compartimos; no tener rostros faciales.
El mundo me miraría con lástima, pues es lo que sentirían al verme.
Y tras esta imagen llega mi reflexión; Por unos minutos me he imaginado un mundo de personas sin rostro, personas valoradas por su alma y por como son realmente.
Ahora bien, en la vida real me sentiría fea, diferente, sentiría que doy miedo a los niños, incluso adultos, nadie tendría interés en conocerme porque no les llamaría la atención descubrir que hay tras este cuerpo.


El físico nos condiciona más de lo que pensamos, y tenemos más o menos oportunidades en la vida por el grado de belleza que poseamos. ¿No sería bonito ser todos iguales? Que no se diferencie si somos viejos, jóvenes, mujer, hombre, guapa, fea, y mil adjetivos más que nos califican sólo con ser vistos. El mundo sería tan distinto, y más justo en cierto modo. En este mundo imaginario la gente se esforzaría por ser buena persona y no por ser una persona atractiva. El dinero gastado en embellecernos a nosotros mismos para llamar la atención y gustar probablemente iría destinado a cosas más interesantes. No sé, piénsalo, detrás de lo macabro que suena 'no tener rostro', para mí se esconde una gran belleza, ¿y para ti?

sábado, 7 de mayo de 2016

Erase una vez.

Erase una vez una niña que aprendió a escuchar a su cuerpo.

Soy una persona que se agobia mucho, que vive con mucho estrés porque tiende a hacer una montaña de un grano de arena. Y eso causa que me ponga mala mil y una vez.
Desde hace años tengo problemas de estómago, pero los médicos no han sabido dar con la solución. La homeopatía consiguió calmar mi problema, que no era causa física, sino más bien tenía que ver con las emociones. Cosa a la que los médicos no prestan importancia porque se centran en lo físico. La homeópata fue la primera persona que me enseñó a escuchar a mi cuerpo, a prestar atención a mis sentimientos e interpretar lo que me pasa. El día que la conocí salí emocionada de la consulta, me parecía tan sabia al decir las cosas que decía, la admiré desde ese día. Pensé que nunca iba a encontrar a una persona como ella, que me entendiera  y me diera consejos tan útiles que consiguieran calmar mi cuerpo y mi mente. Hasta que llegué a la universidad y conocí a Pilar. 

En Educación Artística, Plástica y Visual estoy aprendiendo cosas que jamás hubiera imaginado. He aprendido a sacar mi lado creativo pintando, plasmando mis sentimientos sobre el papel, ya que siempre he tendido a copiar figuras en lugar de dejarme llevar. He conocido la polaridad del bien y el mal, que siempre está presente en todas partes, sobre todo en uno mismo. Gracias a trabajar con el cuento de Blanca Nieves conocí mi lado oscuro, más bien me enfrenté a él y descubrí sus debilidades, y sentí lo fuerte que era, aunque no indestructible, ya que mi lado bueno siempre suele predominar. He aprendido a valorar los sueños, a interpretarlos plasmándolos en mi cuaderno cada mañana. He aprendido que lo que no quieres decir con palabras acaba saliendo de otras formas, como en sueños, al pintar y ver como predomina el caos y el color negro, o mediante las enfermedades, como una conjuntivitis o una serie de acontecimientos negativos, siempre en el lado derecho.


Desde luego esta asignatura me ha marcado a nivel personal, me marca cada día, y sobre todo cada jueves. Me enseña a conocerme mejor, de mil maneras posibles. Y esto es un aspecto muy importante, ya que es fundamental conocerte a ti mismo, y será entonces cuando puedas enseñar correctamente a tus alumnos, después de haber reflexionado sobre ti, sobre los valores que defiendes y sobre lo que quieres para las futuras criaturas con las que convivirás diariamente en un aula, espacio que puede hacer a los niños felices o ser su peor pesadilla.


Dale más importancia a tus sentimientos, y no intentes cubrirlos con otras cosas pensando que así desaparecerán. En mi opinión creo que no está mal dedicarle al menos un rato al día a aquello que te mueve y te hace ser quien eres. Que aunque no sean visibles ni se puedan tocar, son la base de tu vida.

jueves, 5 de mayo de 2016

Llorar no te hace más débil, depura el alma.

El jueves pasado salió el tema de llorar. A mi compañera Belén, al contar un suceso personal se le saltaron las lágrimas, pidió perdón y Pilar dijo “llora mujer, no pasa nada”. Muchas contaron experiencias personales, se desahogaron y alguna que otra lloró.
Yo también conté mi experiencia. Hace cosa de un mes que no consigo llorar, desde que 
ocurrió un suceso en mi familia que me impactó. No voy a entrar en detalles, pero sufrí mucho, y entre nosotros se dijeron cosas que dolían, y que nos hacían daño. Lo hablamos y se solucionó el problema, pero algo cambió en mí.
Aunque el suceso fue impactante para mí, no me provocó ni una lágrima. Yo, que siempre he sido un poco llorica, sobre todo con las pelis, pero en general también. No lloré. Sentí como todo me lo tragué, y fue directo a mi estómago, que me dolió bastante durante esa semana. Fue como morder la manzana envenenada y en vez de escupirla, me la tragué.
Yo sentía que necesitaba echar esos sentimientos fuera de algún modo, pero mis ojos no estaban por la labor, no me ayudaban. Decidí olvidar el tema, apartarlo a un lado, intentando autoconvencerme de que si no pienso en eso lo olvidaré y a otra cosa mariposa. Pero las cosas no son así, no puedes olvidar hasta que no te enfrentas al problema, cara a cara, y le dices “eh tú, es hora de que arreglemos esto.” Así se solucionan las cosas.
La foto de la derecha, me la hice hace un tiempo, pensareis que no tiene sentido hacerse una foto llorando ¿verdad? Para mi si lo tiene, porque no es malo recordar cuando estamos tristes, y ese día lo estaba, y fueron de las lágrimas más sinceras que han salido de mis ojos. Sentí la necesidad de hacerme la foto, y creo que no esta mal ponerla en esta entrada. Porque no deberíamos avergonzarnos de llorar, ya que en realidad es un placer que el cuerpo te permita liberarte de una forma tan simple como expulsar agua salada que emana de tus ojos. Ojalá todo fuera tan sencillo como eso. Y aunque no lo creas, cuando no consigues que salgan esas lágrimas, lo echas de menos, echas de menos esa sensación de sentir que has sacado todo lo que te hacía daño. 
Es muy triste que en nuestra cultura, y en la mayoría por lo que sé, esté mal visto que los hombres lloren, y se les insulta cuando lo hacen, ¿por qué? Se tiende a decir que llorar es cosa de débiles, cuando en realidad es cosa de humanos. 
La clase del jueves pasado me ayudó mucho, y fue importante para mí, porque gracias a la pintura saqué parte de esos sentimientos, y me quedé más a gusto, aunque no abandonaron mi cuerpo del todo. Pero lo más importante es que conseguí ponerle palabras a lo que sentía, el simple hecho de contar en clase que no conseguía llorar me hizo ver que tenía un problema, y que aunque me había intentado convencer que ya no me afectaba, seguía ahí.
El viernes me empezó a doler el ojo derecho, veía borroso. No le di importancia y me fui a dormir. A la mañana siguiente me levanté con conjuntivitis y la mitad del ojo hacia abajo lo tenía rojo.
Fueron empeorando los ojos a lo largo de sábado, hasta que me llevaron a urgencias porque lo tenía completamente rojo. El médico me dijo que era una reacción alérgica al colirio.
Ahora mis ojos están bien, se han curado. Pero yo sigo sin llorar, sigo sin sacar esa energía negativa fuera, y la siento dentro. Quiero sacarla cuanto antes, desahogarme.
Sí, cuando no sacas fuera aquello que te hace mal, saldrá por ti, mediante dolores o enfermedades. Como nos dijo Pilar, la gente que tiene mala leche y dice lo que siente no enferma, porque cualquier enfermedad es una violencia ejercida hacia afuera. 
Pilar me dijo que cuando no lloramos es por miedo a sentir que somos débiles y vulnerables, y por eso nos creamos una coraza. Yo no quiero tener esa coraza, sólo consigo hacerme daño intentando hacerme la fuerte. Estoy incubando deshacerme de ella, y la primera lágrima será la prueba de haberlo conseguido.

Porque llorar, no te hace más débil, sino que depura tu alma.

viernes, 29 de abril de 2016

Una clase sin igual, 28 de abril.

La clase del jueves 28, fue fantástica. En primer lugar hablamos del número 16 y las sincronías producidas durante la excursión a Sigüenza, fueron 16 los que faltaron, 16 brujas, 16 Blancanieves y probablemente 16 los que no se apuntaron. Increíble. Pilar miró la carta del Tarot de Marsella, la número 16. Era la torre de la destrucción. Estuvimos analizándola, y a mi me llamó la atención que la carta tenía los mismos colores que Blancanieves; azul, rojo, amarillo y blanco. En la cima de la montaña había una llama de fuego, el fuego que llevó Pilar durante la errancia arquetítica, aunque a mí me parecía un dragón. 
Me encanta analizar imágenes, decir lo que vemos.
 Sólo con mirar la carta me vinieron miles de historias a la cabeza, lo primero que imaginé fue un hombre cayendo de la torre que estaba abierta, el hombre de atrás parecía que se asomaba para contemplar la escena, o quizá también se cayó de la torre. Impregnando positivismo en aquella imagen, imaginé dos enanos haciendo el pino al lado de la torre, disfrutando del paisaje.

También tuvo lugar una sincronía personal. Pilar explicó que esos dos seres representaban la dualidad, la polaridad. Y que coincidencia que yo lleve una semana con la dualidad rondando por mis venas; el bien y el mal, la parte oscura de nosotros y la que mostramos constantemente. La verdad me impresionó que sólo nombrara la palabra; dualidad.

Lo que está claro es que dedicando unos minutos únicamente a mirar algo y tratar de extraer información sobre eso, puedes encontrar más sincronías de lo que piensas.
Tras el descanso procedimos a la actividad de pintar. Nos encontramos frente a un papel en blanco, una tábula rasa, y varias pinturas, con una premisa muy clara; no pensar. 


Teníamos que dejar que fluyera nuestro inconsciente, sin pensamientos ni figuras de por medio. No corazones, no árboles, no montañas, no a todas las figuras. Mentiría si digo que desde el principio me pareció fácil el “no pensar”, pero no fue así, al principio dibujé una especie de cárcel, con un círculo rojo enjaulado, no pensé en dibujar eso, pero me salió sólo, sin embargo era una figura y no me sentía satisfecha, por lo que comencé a pintar con la mano izquierda, y me acabó saliendo una montaña. Me di cuenta que aunque intentase dibujar sin pensar mis manos acababan trazando imágenes ya existentes en el papel. A continuación comencé a hacer garabatos, cerraba los ojos para concentrarme, color azul, verde, rojo, negro y otros. La emoción no era positiva, como comenté en clase me cuesta nombrarla, me atrevo a decir que era desorden, caos, agobio, decepción, miedo… Fuera como fuese, siempre, predominaba el negro, se comía todos los colores, los absorbía predominando sobre el dibujo. Ponía colores encima para darle luz al dibujo pero la oscuridad se apoderaba de nuevo. Me sentía frustrada por no sacar luz a mi obra. 

Fue curioso un fenómeno que tuvo lugar con la fusión de dibujos de mi amiga Paula, ella empezó a hacer un dibujo de tonos claros, azul, marrón miel, amarillo, y con alguna raya negra. Me encantaba su dibujo, un cuadro abstracto de chorretones de pintura, que seguramente si lo hubiera hecho alguien con prestigio podría permitirse adjudicarle un alto precio. Sin embargo a medida que yo dibujaba, su dibujo se ennegrecía, cubriendo esa primitiva obra que me gustaba, hasta que acabó caótico como el mío. Fue entonces cuando percibí que la había contagiado mi mala energía, mi oscuridad, y ella la había plasmado igual que lo estaba haciendo yo. Confieso que me sentí culpable por eclipsar su claridad. 

Después de pintar hablamos y compartimos nuestras experiencias, fue una ventaja que fuéramos pocas, porque eso generó un ambiente de confianza donde pudimos decir cosas que nos guardábamos, y Pilar con sus consejos nos ayudó. 

A continuación dibujamos de nuevo con una nueva premisa, pensar en una emoción buena, y dibujarla, sin figuras, pero plasmar un sentimiento positivo. La energía cambió totalmente en mi cuerpo, los colores eran más vivos, predominaban los círculos sobre el papel, la verdad es que me relajaba dibujarlos, al igual que me relaja dibujar olas. Aunque el dibujo era caótico a mí me gustaba, era mi caos. Al final del dibujo, al ver que mi compañera Paula no quería pintar y estaba  triste, me cambió bastante la energía, por eso en el lado derecho hay una especie de mancha negra. 


Gracias a dibujar conseguí sacar gran parte de sentimientos negativos, me quedé a gusto al verlos sobre el papel en lugar de estar dentro de mí. Al llegar a casa tenía unas ganas locas de seguir dibujando, así que lo hice en mi cuaderno de sueños, añoraba dibujar formas, por lo que dibujé un corazón, y en el lado izquierdo dejé que fluyera el inconsciente, cuyo resultado final fue una especie de mandala, como un sol morado que desprendía luz. 


Mi último dibujo lo hice pensando en sensaciones positivas; cariño y paz. El resultado final fue un campo con un árbol a la derecha, donde predominaba la claridad, entrando un rayo de luz en la esquina izquierda que bañaba el dibujo. Me quedé muy relajaba tras acabar los dibujos, y como el último cuadro me transmitía positivismo decidí ponerlo en mi habitación. 

Esta clase me ha dejado huella, al igual que muchas otras en esta asignatura, y la huella no soló ha sido interna, también externa. La pintura se  quedó impregnada en mi piel, al igual que  las cosas que aprendo durante las cinco horas de cada jueves. 





martes, 26 de abril de 2016

El laberinto de la felicidad

Aprovechando que este fin de semana (23-24 de abril) han habido numerosos eventos por el día del libro, nosotras queremos tratar también el tema de la lectura y cómo un libro puede llegar a ser tremendamente influyente. 

En este caso, nos referimos a "El laberinto de la felicidad" de Álex Rovira y Francesc Mirallles que yo personalmente, le recomendé leer a Pilar ya que para mí fue de gran utilidad y relevancia a nivel personal y porque considero que trata de manera muy específica y detallada ciertos aspectos que hemos tratado a lo largo de la asignatura.

"Cuando nos dejamos llevar por el éxtasis del canto y del baile, nuestros miedos salen volando y se esconden de la cara oculta de la luna" - El laberinto de la felicidad-
"Bajo nuestros miedos se encuentra el tesoro que andamos buscando"  - El laberinto de la felicidad-

Al escucharme hablar sobre la historia, mi compañera María y yo estuvimos de acuerdo en que es un libro que todos deberíamos leer al menos una vez en la vida ya que, como el propio título indica, te ayuda a encontrar la felicidad, tu felicidad, aquello que te hace feliz a ti y que no tiene porqué ser igual a la felicidad de los demás. Te hace ver y descubrir que la felicidad está en uno mismo y que no deberíamos pasar tanto tiempo buscándola en cosas que quizás nunca alcancemos u obtengamos; la felicidad está más cerca de lo que pensamos, la podemos percibir en el día a día.

                                     

"Créeme: no vale la pena que la busques. La felicidad no se busca, se encuentra. Se encuentra en todas partes y en ninguna, porque la felicidad no es una meta, sino un perfume; el perfume que desprende aquello que está bien hecho" - El laberinto de la felicidad - 

"Cazar una mariposa es como cazar el alma y, el alma se pone en las cosas, pero no está en las cosas" - El laberinto de la felicidad - 


Con este libro puedes aprender y darte cuenta de cómo la mayoría de los obstáculos que encontramos en nuestro camino a la felicidad son imaginarios; los creamos nosotros, son nuestros miedos. Nos da miedo llegar a los lugares que hemos soñado y cumplir un sueño siempre da miedo porque estamos acostumbrados a lidiar con las dificultades, pero no a recibir regalos de la vida. por eso, a menudo nos boicoteamos poniendo muros entre nosotros y lo que queremos conseguir. 
Vemos la felicidad en lo que está lejos, pero en realidad la tenemos mucho más cerca de lo que imaginamos. 

Es curioso como las sincronias llegan a tu vida y te sorprenden: yo (Sandra) encontré este libro en una mesa donde mi abuelo está ingresado y yo (María) lo obtuve porque mi compañera Sandra me recomendó el libro. Ambas tardamos un día en lerlo y acabamos enganchándonos a todos los aprendizajes que íbamos obteniendo de la lectura. 

Creemos que las personas a veces pierden el rumbo de la vida y tratan de encontrarlo buscando lugares equivocados, lo que hace que se sientan más perdidas. El lugar donde se debe buscar es en nosotros mismos; escucharnos y hablarnos, dedicarnos tiempo a nosotros y no tanto al resto de personas y cosas. 

Es un libro cargado de simbolismo y del que nos alegramos que haya llegado a nuestras manos. Ahora creemos que es nuestra labor hacer que llegue al mayor número de personas posibles. 
Si estás leyendo esto, es tu momento, léelo y lo entenderás. 

 

"La risa es algo muy serio ¿sabes? Es el disolvente universal de las preocupaciones. Cada vez que ríes desaparece un problema de tu cabeza" -El laberinto de la felicidad-

sábado, 23 de abril de 2016

Cuando aflora tu lado oscuro.


Durante la excursión estuve atenta a mis sentimientos, como dijo Pilar, los fui escribiendo en una libreta.
Sentí la ambigüedad del frío y el calor, era curioso sentir las dos cosas al mismo tiempo. A veces predominada el frío, otras el calor… También hubo un rato que sentí flato y como si me faltara la respiración, y me agobiaba.
Tuve sentimientos positivos, de risas con mis amigas y relajación al estar en el ambiente rural, sin embargo, por desgracia ese día predominó una sensación negativa la mayor parte del tiempo.  Esto no quita que viviera momentos estupendos, como el reencuentro con mi Blancanieves, donde estuvimos hablando sobre que nos parecía el pueblo, qué habíamos hecho y como nos habíamos sentido (ambas coincidíamos en que solas porque no coincidíamos con los demás de la clase), ella me contó que sentía miedo y por eso se puso a correr cuando yo la encontré. En el pueblo coincidí con algunas de mis compañeras madrastras, la verdad es que me alegraba ver rostros conocidos por el pueblo, y cuando coincidíamos hablábamos durante algunos minutos y me sentía bien. Me encantó conocer mejor a algunas de mis compañeras en el autobús, hablando sobre distintos temas y viendo la cantidad de cosas que teníamos en común. Todas tenemos más en común de lo que pensamos, si hemos elegido la misma carrera, es posible, que nos unan más cosas de las que nos separan. Está en nosotras ir conociéndonos y descubriendo esas semejanzas.


Es curiosa la sincronía que me ocurrió esta semana, porque el martes por la noche tuve un sueño en el que la mitad de mi cara era oscura y con dibujos, no conseguí reconstruirlo entero para contarlo en mi cuaderno de sueños, pero sí recuerdo lo de la cara y un triste sentimiento. Por la mañana, el miércoles, me levanté con la necesidad de reproducir en mi cara la imagen de mi sueño, y casualmente me dibujé el lado derecho. Estuve dándole vueltas a las caras que muestran la gente, diferentes según la persona, o la situación en la que está, caras felices y caras tristes. Es difícil que alguien consiga conocerte en tu totalidad, porque para ello tendría que conocer en cierto modo todas tus caras. 

Creo que todos tenemos una parte oscura y otra más iluminada, no significa que sea buena o mala cada parte, pero si opuesta. Con mi transformación en madrastra salió mi parte oscura a la luz, y la sentí presente durante toda la semana. Me sentía ausente y distante, como con una coraza donde revotaba todo aquello que me afectaba de fuera. Incubé mi personaje de forma personal, y sentía menos miedo hacia mi entorno. En cierto modo es lo que reflejan las películas, que los malos nunca tienen miedo, sino que son temidos. Lo extraño de mi incubación es que a medida que tenía menos miedo de lo que me rodeaba, sentía más miedo de mi misma.







Esto me recuerda a la experiencia de la anterior clase, donde nos miramos con personas de clase durante dos minutos. Era totalmente distinto mirar a una u otra persona. Lo que si estoy segura, aunque ya lo pensaba anteriormente, es que los ojos son el reflejo del alma. Mirando a los ojos a una persona conoces una parte de ella que normalmente no te muestra, o no te fijas lo suficiente para percibirla. Hay ojos que muestran tristeza, otros alegría, inseguridad, vergüenza, comprensión, diversión, nerviosismo, y podría continuar la enorme lista. Y según la persona a la que mires tu reaccionas de forma distinta, pues te hace sentir aquello que reflejan sus ojos. Con dos compañeras no parábamos de sonreír, pues nuestras sonrisas nos contagiaban mutuamente y no conseguíamos estar serias, sus ojos me transmitían alegría, cariño, y era una sensación que me gustaba. Sin embargo con una persona sentí algo distinto, ella me miraba fijamente, con un rostro inmutable, y su mirada generó que yo me mantuviera inmóvil y sin cambiar ni una facción de mi rostro. No me sentí incómoda sino todo lo contrario, como quien se mira en un espejo durante un rato. Me quedé sorprendida, y el tiempo pasó volando, no sabría como explicarlo, pero era como si me hubiera visto reflejada en sus ojos.
Soy de esas personas que se fijan mucho en la mirada, ya que transmite mucho de las personas, quizá por eso me gustó esta actividad, aunque al principio me ponía un poco nerviosa.
 Creo que la sonrisa se puede fingir, pero la mirada... Es mucho más complicado disimularla si estás mal, el brillo de los ojos es el primero en delatarte. 

jueves, 14 de abril de 2016

Mi cuaderno de sueños.

En Semana Santa decidí empezar una aventura, escribir mis sueños. Desde entonces he estado anotando todos los sueños que he tenido, o al menos todos los que recuerdo.
He de decir que yo era de las personas que no recuerdan sus sueños, pero sí la emoción que sentía. Sin embargo, desde que empecé a escribirlos algo cambió, porque cada vez me acordaba más y sabía contarlos de una forma más completa.



 Me duermo pensando que sueño tendré y que tengo que acordarme, y muchas veces me despierto en mitad de la noche contándo el sueño para mis adentros, como intentando aprendérmelo de memoria. A veces incluso hago anotaciones por la noche en un papel para que no se me olvide. Porque aunque de madrugada me acuerdo de todo con pelos y señales por la mañana recuerdo el sueño más difuminado y con alguna que otra laguna. Por la mañana solo despertarme dedico unos minutos a recorrer mentalmente el camino que han tomado mis sueños, suelo tener tres por noche. Primero recuerdo el último, que se acaba al sonar la alarma, por lo que lo tengo más reciente. Y después de recordar el último me acuerdo de los anteriores.
A veces me cuesta recordar los primeros sueños de la noche, tengo como alguna imagen o sensación pero no mucho más, sin embargo cuando me pongo delante de mi cuaderno y empiezo a escribir el sueño que recuerdo, voy acordándome de cosas de los otros y consigo contarlos bastante completos, aunque siempre me falta algo; no sé cómo he llegado allí o porqué tengo la sensación que siento.
Me gusta tanto escribir mis sueños... Cuando se lo digo a mis amigos lo primero que me suelen decir es que ellos no se acuerdan de sus sueños. Yo pienso que es porque no ponen interés ni le dan importancia a recordarlos. A mí me pasaba, sin embargo, ahora estoy sorprendida con todo lo que consigo recordar. Incluso cuando pienso que no tiene sentido el sueño, al escribirlo es como si mi bolígrafo cobrara vida y escribiera voluntariamente, porque las palabras se escriben solas  y el sueño sale a la luz.

Aparte de escribir el sueño en sí, suelo escribir reflexiones, sobre a qué me ha recordado el sueño, lo relaciono con sensaciones que he tenido o tengo en estos momentos, me fijo en cómo se comporta mi "yo onírico" y como me tratan las personas en el sueño, etc. También hago dibujos relacionados con el sueño, o no.
Siento que en mi cuaderno las palabras y dibujos fluyen solos, como si yo no lo manejara, y eso me hace ver lo que realmente siento, porque lo saco a la luz, y una vez escrito es más fácil analizar cómo te sientes.
Sabía que esto sería emocionante, pero no imaginaba que me iba a ayudar tanto a la hora de liberarme y poder escribir aquello que me hace mal y me preocupa. Realmente es como un diario, porque a través de los sueños voy contando mí día a día.

Doy las gracias a Pilar por haberme propuesto hacerlo y por crearme ilusión al hablar de su experiencia con los sueños. Ahora mi cuaderno forma parte de mí. Gracias. 

lunes, 4 de abril de 2016

Enanita por un día.

Para este jueves la actividad era disfrazarse de un personaje del cuento de Blancanieves, asociarlo a un color y crear tu propio antídoto contra la malvada bruja.
Como dice el título, escogí a uno de los siete enanitos. El enanito feliz.
Desde pequeña me ha encantado este cuento, todavía recuerdo como me lo leía mi madre antes de dormirme, y la película si no me la vi cincuenta veces no me la vi ninguna. Como casi todas las niñas Blancanieves era mi personaje favorito, a la cual admiraba, sin embargo los enanitos siempre me han gustado mucho debido a lo graciosos que son.
Mi favorito era mudito, porque me identificaba con él al ser tímida de pequeña.

Sin embargo decidí no disfrazarme de mudito, sino de feliz. Realmente es un personaje al que no he dado particular importancia en la película, no me acordaba de que había un enanito feliz, pero al enterarme tuve claro que quería disfrazarme de él.
¿Por qué elegí este personaje? Realmente lo elegí porque me gusta cuando la gente está feliz, cuando sonríe por alguna razón y se le iluminan los ojos. Cuando las personas están felices parecen distintas, podría decirse que se ven más guapas. Por eso cuando veo que gente de mi entorno no consigue esa felicidad hago todo lo posible para que la alcance. En las clases de infantil me siento como el enanito feliz muchas veces, porque los niños siempre tienen una gran facilidad para hacerte sonreír. Si un niño te sonríe, creo que pocas personas pueden no devolverle la sonrisa. A veces pienso que sería genial no perder esa felicidad innata que los niños llevan en su interior. De hecho el enanito feliz al estar sonriendo siempre recordaba bastante a un niño, y también a la gente que se ríe mucho se le dice “disfruta como un niño”. No deberíamos perder a esos niños internos cargados de felicidad, y deberíamos prestarles más importancia, porque la felicidad que tenemos es en parte por ese niño que llevas dentro y que nunca te abandona.
Elegí el color naranja porque me parece un color vivo, me recuerda al sol y a la luz y me parece que transmite felicidad. Como aquellos días en los que te despiertas y asoma un sol radiante por la ventana y ese simple hecho te provoca una sonrisa y ganas de empezar el día por lo alto.

En cuanto a mi antídoto, escogí un collar que tiene mucha importancia para mí. Lo tengo desde hace cinco años, y desde que me lo compré dije que sería mi amuleto de la suerte. Durante muchos años no me lo quitaba de encima e incluso lo besaba antes de dormir y pedía un deseo. Siento que cuando lo llevo me da seguridad y me hace pensar que voy a tener suerte. Tiene incrustado una canica, la cual se iluminaría con la presencia de un problema, como el veneno de la manzana, y esto nos permitiría estar alerta. Para vencer el veneno de la bruja, llevé una colonia con forma de manzana, un perfume que anula el veneno y espanta los males. 

lunes, 7 de marzo de 2016

Pintar es conocerte mejor.

¿Nunca te ha pasado pintar y evadirte del mundo? Olvidarte por completo de lo que hay a tu alrededor y sumergirte en un lugar donde solo estás tú, el papel y el lápiz.
Me encanta pintar, desde pequeña me ha encantado, y aunque es cierto que he perdido práctica porque no pinto a menudo, no ha desaparecido el encanto que me provoca un bolígrafo y un papel.
En clase hemos realizado un taller sobre pintar, en el cual realizamos seis dibujos, cada uno hecho en circunstancias diferentes: el primero no teníamos reglas, después añadimos dibujar con música,  con los ojos cerrados, con los ojos cerrados y música, atada la mano derecha y finalmente añadiendo música a esta última premisa.

 Cada cambio influía notablemente en el proceso de pintar, y obviamente en el resultado. Pude apreciar que con música conseguía evadirme totalmente de la clase y me concentraba muchísimo mejor, pues sin música había cierta tendencia a hablar con el compañero. Sin duda el momento en el que quedé más sorprendida fue al pintar con los ojos tapados. Al principio me mareaba y me sentía desorientada, pero me prometí no quitarme la venda hasta el final, una vez que me adapté a la situación empecé a pintar. Podría decir que pintaba de una forma bastante visual, ya que me venían
flashes de imágenes a la cabeza y era lo que dibujaba.

Sin embargo, al añadir la música me volví más áptica, pues dejaba que fluyeran los sentimientos, y dibujé cosas que los representaban, se podría decir que reflejé en el papel aquellas emociones que en ese momento rondaban en mi cuerpo.
Cuando pintamos con la mano izquierda sentimos como nos dejábamos llevar de una manera diferente, debido a que dejas de juzgarte, además esta parte del cuerpo está ligada a los sentimientos, por lo que se manifiestan mejor.
Me parece fundamental dibujar, y es muy triste que las personas estemos perdiendo esa costumbre que nos caracteriza, ya que desde que el ser humano apareció en el mundo pintaba. Creo que no le dedicamos tiempo al dibujo porque nos juzgamos a nosotros mismos pensando que lo 
hacemos mal, por eso no le dedicamos ni tan sólo un rato. 
Es interesante saber que a la edad de los doce o trece años se pasa por la etapa de la decisión, ya que el niño decide si dibujar o no. Es entonces cuando muchas personas dejan de practicarlo, ya que cuando somos pequeños todos dibujamos sin pensar si lo hacemos
bien o mal, simplemente lo hacemos por placer y diversión.

El dibujo en los niños pequeños es imprescindible, ya que tiene una simbología impactante mostrando el mundo interior del pequeño, por lo que no debemos pasar desapercibido las obras de nuestros alumnos, dándoles la oportunidad de que pinten todo lo que quieran, pues es su manera de expresarse y contarte sus problemas.




Para finalizar mi entrada añado unas frases sobre la pintura que escribieron artistas célebres.

"La pintura es una parte infinitamente minutos de mi personalidad"- Salvador Dalí
"La pintura es la amante de la belleza y la reina de las artes"- Nicolas Poussin
"Sueño con pintar y luego pinto mis sueños"- Vicent Van Gogh